domingo, noviembre 25, 2007

Me alimento con cazuela.

Me energizo con fuego.
Debo juntar fuerzas para una próxima y desconocida etapa.

Espero que la muy esquiva llegue pronto.

domingo, marzo 18, 2007

10 de marzo 2007

Salí de la casa en dirección a Ñuñoa, donde viven Fanchop y la Pollo. Roco fue, particularmente, cariñoso al despedirse...














Nos juntamos en el departamento con Gabriel y su mujer, la Alejandra. Almorzamos burritos, tomamos vodka y compartimos hasta las 8.














Después me fui a ver a la Sandrita Bustos, a Iván y a su exquisitez de casi dos años, Max. Encuentro necesario después de tanto tiempo. Luego, nos reunimos con la Jime en el Liguria de Manuel Montt, que llegó de Viña para juntarnos. Fuimos a ver a Oreste, salimos los 3 a tomar ron a Orrego Luco, me encontré con mi Karinnits Soto y, después de un rato, fui a dejar a Boni... y a Prieto. Fotos con Prieto.















9 de marzo 2007

El viernes en la mañana arrendé este Suzuki y nos fuimos a hacer trámites. Después almorzamos en el Friday's de Isidora Goyenechea, y nos fuimos al Hoyts de La Reina a ver Babel. La historia mexicana y la actuación de la empleada y de los marroquíes es lo mejor de la película. Ahí perdí el chaleco que me compré en Panamá, y después me fui al taller de poesía de Santa Rosa 57. Record de asistencia, 5 escritores mostraron su trabajo, harta cerveza, cuchillos afilados por la crítica, todo concentrado. De los antiguos, estábamos Pancho, Ernesto y yo.
Luego, fui a buscar a Jorge Ball y nos fuimos con mi hermana, Álvaro y este amigo a La mitad del mundo, el restaurante de Max Berrú, ex integrante de Inti Illimani. Los dos músicos nos dieron un concierto de primera cuando cerraron. Simpleza americana que ecuatoriano y venezolano ofrecían a chilenos, y que nos hizo recordar tanto a mi abuelo.
Después, Jorge se fue y nos juntamos con Fanchop, Pollo y Marcelo en el ex Crucero, que ahora se llama El Retorno. A pura cerveza, rock y música del recuerdo. De vuelta a casa ya manejaba Álvaro...

8 de marzo 2007

A las 4 de la mañana, el avión aterrizó en el aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago. Tomé un transfer y me fui a la casa donde viven mi hermana y mi cuñado, ubicada en calle El Director, comuna de Las Condes. Conversamos un resto y a dormir. Tipo 12 del día nos levantamos y almorzamos unos ricos fideos, y luego, fuimos con la Mariela al Apumanque y al Líder a comprar lo necesario para la noche. Una llamada telefónica le dio a mi hermana la buena noticia de que quedó seleccionada como nueva integrante del Centro de Rehabilitación Cruz del Sur de Punta Arenas, lo que quiere decir que apenas dé su examen de grado el 8 de mayo, se viene a trabajar por un año a Magallanes. Celebramos en la noche con sushi y con licor de café. Bacán.


7 de marzo 2007

Me levanté muy temprano y arreglé mi maleta. Tomamos desayuno, escribí en el computador el relato de los últimos días en Ecuador y almorzamos. Luego, al aeropuerto. Allí me dejaron Fabricio y Paola, y entré a chequearme. En este aeropuerto de Quito debes pagar una tasa de abandono que consiste en casi 40 dólares. Mi intención era sacarlos de la tarjeta mastercard, la única que llevé, pero la habían bloqueado por completo. Los días anteriores fueron un veranito de San Juan, porque ya tenía otra en el banco de Punta Arenas; la definitiva. Así que en todo el recorrido por los cajeros automáticos del sector perdí tiempo valioso, y Fabricio tuvo que volver al aeropuerto para darme plata en efectivo y no perder el vuelo. 3 minutos después de abordar, encendieron los motores.
Al cabo de una hora y media aterrizamos en el aeropuerto Tocumen de Panamá. El tiempo libre lo ocupé en llamar a Fabricio, a Rosa María y a mis papás. Luego, abordé el avión de Copa, y dormí.

6 de marzo 2007

Fuimos con Fabo a Copa Airlines. 56 dólares cuesta cambiar el pasaje, así que filo: no podré ver el partido entre el Colo y la Liga.
Después fuimos a la Capilla del Hombre, la última obra de Guayasamín, inaugurada tras su muerte, específicamente, el 29 de noviembre de 2002. Una construcción que auspiciaron varias entidades y países, entre ellos, Chile, que donó todo el cobre utilizado en el recinto.
Wilmer Constante fue nuestro guía, un absoluto conocedor de la obra de Guayasamín, y un hombre muy amable – como todos los ecuatorianos que conocí.
En el piso superior, al cual se entra de inmediato, está la cúpula de la capilla, una obra compuesta por 24 paneles que el pintor alcanzó a esbozar, y que no pudo terminar debido a su muerte.
La obra se llama “Potosí en busca de la luz y la libertad”, y está inspirada en el pasaje del libro de Eduardo Galeano “Las venas abiertas de América Latina”, donde se cuenta la historia de las mujeres que daban a luz bajo tierra. Se trata de un hecho histórico, pues las minas de Potosí en Perú cobraron la vida de 8 millones de indígenas, que iban a trabajar para salir de la miseria.
En el mismo piso están el mural de La Familia, ejecutado en 1996, y El Mestizaje, del mismo año, que refleja, en los colores, cómo los jóvenes americanos ya están atravesados por la hispanidad.

En el descanso de la escalera por donde se baja al primer nivel, hay un collar gigante de cobre chileno, colgado desde el techo. Éste fue hecho por la hija de Guayasamín, como una manera de honrar la orfebrería que su padre desarrollaba en conjunto con ella.
Ya en el primer piso, destaca un círculo rojo al medio de la sala, rodeada por 4 galerías similares a las naves de las iglesias. En el centro de ese círculo, figura una llama inextinguible, que representa el respeto constante por los derechos humanos, y concreta el mensaje de Guayasamín, que aparece en la fotografía.
La Capilla del Hombre es un recinto que concentra 3 tipos de arquitectura. Primero, la prehispánica, a través de las piedras volcánicas muy usadas antes de la llegada de los españoles, que componen el suelo del primer nivel, y que circundan la llama. En segundo lugar, está el estilo colonial, con las naves laterales que poseen arcos de medio punto. En tercero está el diseño contemporáneo, representado en el nivel superior con el suelo de madera, y la nula utilización de clavos para engarzar las tablas del pasamanos. También vimos los diseños del nuevo edificio de la Fundación, que cuesta 9 millones de dólares, y para lo cual sólo han reunido 3 millones. La idea es que las divisiones interiores sean sólo vidrios, y que la energía provenga de paneles solares. Si todo resulta, inauguran en 2009.
Una vez que sales de la Capilla, puedes subir al Árbol de la Vida, un pino en cuyas raíces están enterradas las cenizas de Guayasamín, quien falleció el 10 de marzo de 1999, a los 79 años, en Baltimore, Estados Unidos, por un paro cardíaco que lo sorprendió en medio de su viaje para una revisión oftalmológica. Desde ese árbol, se ve todo Quito, la ciudad que lo vio nacer y que pintó en 76 ocasiones. Oswaldo Guayasamín es de lo mejor de Ecuador.
Por la noche fuimos al café Mosaico, ubicado en el cerro Itchimbía. Allí nos encontramos con Felipe, que nos invitó un mocachino. La vista, preciosa. Después, el alemancito, la casa, la manzana, buenas noches...

5 de marzo 2007

Me levanté tarde, y almorzamos, como de costumbre, sopa y segundo. La sopa era de lentejas… muy rica. Después, nos fuimos a la Fundación Guayasamín, uno de los lugares más interesantes de los que visité en este viaje.
Una de las series impactantes es “Torturados”, hecha entre 1976 y 1977 por el quiteño Oswaldo Guayasamín, en homenaje a nuestro Víctor Jara. En la misma sala está “Mujeres llorando”, en honor a las viudas de la guerra civil española, que el maestro pintó entre 1963 y 1965.
Pero una de las más bellas es la serie “Manos insaciables”, que fue hecha entre 1963 y 1968 y que consta de 8 paneles: las manos del mendigo, del silencio, del miedo, de las lágrimas, de la ira, del terror, del grito, la ternura, la oración, la meditación, la esperanza y la protesta.Todas estas obras pertenecen a la segunda etapa de Guayasamín, que se conoce como La Edad de la Ira, y que describe el dolor provocado por la tortura, la revolución y las dictaduras en Latinoamérica. La primera se denomina Huaycañan, que en lengua quechua significa El Camino del Llanto. Aquí, representa el dolor de los indígenas. La tercera y última se llama “Mientras vivas siempre te recordaré”, que fue rebautizada con el nombre del cuadro más famoso del período, y uno de los más afamados, internacionalmente: La Ternura. La idea aquí es exaltar el rol de la madre y de la familia, y tanto los colores como el contenido de la obra, dejan atrás la miseria.
También vimos retratos que hizo Guayasamín de algunos de sus amigos, como Alberto Cortés, Paco de Lucía y Mercedes Sosa.














En la tienda compré algunas reproducciones originales de papel, entre ellas, una de mis pinturas favoritas: Lágrimas de Sangre.
Después de bañarme con cultura, fuimos a buscar aguas subterráneas, calentadas por los volcanes del sector. El lugar se llama Termas de Papallacta, y está 64 kilómetros al poniente de Quito. Las nubes chocando contra las montañas se transformaron después en una espesa neblina que dificultaba el tránsito, y llegamos ya de noche. Si se suma el vapor de las aguas termales, tenemos que no se veía nada, pero igual fue buena idea, y era un lindo lugar. Necesario entrar al agua, porque hacía muchísimo frío.
De vuelta, comimos hot dog con papas fritas picadas y repollo – extrañísimo – y hamburguesas… bajón de hambre.

4 de marzo 2007 - DoMindo

En la mañana salimos hacia Mindo, ubicado 78 kilómetros al norponiente de Quito. Una maravilla de la naturaleza. Se trata de una reserva ecológica rica en mariposas, vegetación y aves de todo tipo, donde todos los días había habido sol, hasta que llegamos nosotros. Llovía a cántaros, y no hacía frío. Después de almorzar un churrasco a lo pobre con arroz y sin cebolla frita, arrendamos por 2 dólares la hora una bicicleta cada uno, con la que recorrimos un buen trecho. Paola y Fabri quedaron rezagados, y con Alex avanzamos bastante. Para no mojarnos tanto, compré unas bolsas de basura que nos sirvieron de impermeable. Maravilloso. Una de las actividades más comunes de este ecoturismo es el rafting, difícil en día de lluvia, que se practica a bordo de una suerte de cámaras de ruedas gigantes, que aparecen en la foto.
Una vez de vuelta en el pueblo de Mindo, abordamos el auto para ir al mariposario. Bello. En el café compré algunos recuerdos, y me serví una Aurora Rosada, un batido de guanábana mezclado con jugo de mora, y adornado con melón, sandía y piña (US $ 2.38).



















De vuelta a Quito tomé algunas fotos del recorrido; las nubes chocan contra las montañas, debido a la gran altura. Bello.
Fuimos a buscar a los niños y nos devolvimos hasta el departamento para hacer pisco sour con Fabricio. Una botella y media que bebimos con Fabo, Paola, Felipe y Alex. Después, la conversa fumada y a acostarse…
MINDO fue lo más LINDO que vi en Ecuador.

3 de marzo 2007

Este sábado fue tranquilo. Me levanté tarde y nos fuimos a almorzar a la casa de los papás de Fabricio, donde habían dormido Juanpi y Matías, y probé una sopa de bola de verde; sabrosa. Después Fabo nos invitó a su hermano Cristian y a mí a ver el partido de fútbol entre la Liga Deportiva Universitaria de Quito, que jugaba de local, y el Macara, de Ambato.





Mientras duró el partido, pasaron 7 aviones sobre el estadio, porque el aeropuerto está en medio de la ciudad. Ganó la Liga 2 a 1. De vuelta a la casa Jácome Ayala, tomamos once con pristiños, unos dulces con miel de panela, proveniente de la caña de azúcar. Exquisitos. Luego, volvimos al departamento para arreglarnos e ir al cumpleaños de Marina (29), una prima de Fabricio.


Muy buena onda, pero duramos sólo hasta las 12 y media de la noche.