
miércoles, julio 29, 2009
martes, julio 28, 2009
LAS LOCAS BORRACHAS

Este año nuevamente me tocó abrir el Natales PartyHardcore en su séptima versión. Lo que yo hago es calentar el ambiente. Después vienen los otros chicos. La otra historia. Como siempre en el bar de Bruno. Un centenar de mujeres locas y ebrias. La música industrial a todo volumen. Las luces girando. Territorio liberado. Este año la hice de gladiador. Por ambos lados de la pasarela las chicas tomando tragos y gritando. Desaforadamente. Tierno y rudo a la vez. Me paseo con prestancia de un lado a otro de la pasarela. Tiro el sayo rojo sobre la cabeza de Virginia Wolff. Le entrego mi escudo de armas a Victoria Ocampo. Mi tridente va a parar a las manos de Simone de Beauvoir y el casco se lo doy a Susan Sontag. Giro sobre mis talones. Todas quieren sacarme el taparrabos. Sé que debo caminar rápido por la pasarela. Un breve cambio de ritmo y saco lentamente mi camiseta de hilo. Gritos y susurros. El ambiente está caldeado. De nuevo el ritmo frenético. Veo a Anaïs Nin más loca que nunca. Rosa Luxemburgo totalmente borracha. Alejandra Pizarnik mostrando las tetas. Abrazadas veo a Gabriela Mistral con Doris Dana. La yegua loca de Rosalía de Castro está a más no poder. Más allá la tonta de la Storni. Delmira Agustoni que me hace gestos obscenos, más borracha que nunca. Todas quieren tocarme. Todas quisieran poseerme. Soy su objeto del deseo. Y yo lejano. Orgulloso. Incansable. Inalcanzable. De ida y vuelta. De un lado a otro. Giro y giro. Se sube Marguerite Yourcenar con una silla de plástico amarilla. Se sienta. Yo me siento encima de ella. A horcajadas. Toca mi pecho. Se mueve. Me muevo a su ritmo. Todas gritan. La bajo de la pasarela. Se pone histérica. Trastabilla. Se cae. Completamente borracha. Veo entrar a Marianne Moore junto a Sylvia Plath. Esas tías son de temer. Ya en versiones anteriores me causaron problemas. Es que cada año las mujeres están absolutamente descontroladas. Pero este será mi último año. Lo juro. Se apagan las luces. Cambia la música. Me retiro. Entran los efebos. Desde la calle aun puedo escuchar los gritos de las locas borrachas. Tomo un taxi. Llueve.
Hugo Vera Miranda
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

