
La pequeña agreste
me pilló por sorpresa...
No hay color que regalarle
ella ya los tiene todos
La postura de su cuello
siempre va con su mirada
No saluda a la amargura
anda dando brincos blandos
Y permanece
sin saber cómo me ayuda
Anunciando que no basta
con los “pies de bailarina”
que es mejor tener en medio
un “estómago de pájaro”
Sobre todo si prefiero
suceder como mujer.