martes, febrero 20, 2007

20 de febrero de 2007

Aquí se duerme con los tambores sonando, los parlantes con merengue, los cuetes y fuegos artificiales hasta la madrugada, y el aire acondicionado a todo lo que da. De hecho, ya me he despertado varias veces en las noches de puro frío. Y quienes saben lo que cuesta despertarme, pueden imaginar.

También está Kuki, la perra de los Castillero. Esta madrugada se acostó encima de mi manta, casi haciendo cucharita. Ésa es otra novedad para mí, porque nunca había dormido con una perra. Ja.

Paso mojada todo el día. Si no me pilla el camión cisterna, algún gracioso de cualquier edad me moja. Afortunadamente, la cama todavía es sagrada, pero el resto les importa una vaina, y donde estés, cagaste. Eso hace soportar un poco más el calor. Creo que cuando termine este carnaval, voy a extrañar "la mojadera".
Hoy me levanté más tarde. Tipo 10. El desayuno estuvo exquisito. Ahora debo pasar a buscar a la mamá de Rosa María para irnos a carnavalear.
Como me demoré un poco, me fui sola, y me costó encontrar la casa en la que estaban celebrando. Una vez allí, me mojó el camión cisterna. Aplaudí un resto en el tambor, y luego me fui a la casa de vuelta, para preparar la maleta. Almorzamos y nos fuimos en auto con Rosita y Alexis a Chitré , el pueblo donde nació Rosa María.

La casa de los papás, bella, con hamaca, para variar. Allí dormí una siesta y luego nos fuimos a cenar al Cielo, un restorán de comida marina que queda en un terminal de colectivos, y desde donde se ve todo el pueblo. Comí un cebiche con pulpos, calamares, camarones, etc., me tomé una chela panameña llamada Soberana, y luego me llevaron el plato de fondo: un pescado entero, hasta con cabeza incluida, dentro del plato y frito, con patacones fritos (plátanos fritos, pero unos verdes especiales que no hay en Chile), untados en una salsa de ají chombo, que es panameño. Me gustó tanto el picante que ya compré 6 botellas para llevar a Punta Arenas. Al grupo se sumó Villita, Virgilia Saavedra, otra panameña que conocí en Santiago, mientras ella estudiaba fonoaudiología en Buenos Aires. Simpatiquísima. De vuelta a la casa, a dormir.