Llegué a la 1 de la mañana a casa de mis papás, después de tomarme un tequila sour en muy buena compañía, y de despedirme de mi tía Julia; un cáncer al pulmón que hizo metástasis, podría llevársela antes de que yo regrese a Punta Arenas.
Mi familia me esperaba con sushis hechos por mi cuñado favorito, Álvaro Lecourt, y comimos, y conversamos, y tuvimos pena juntos. A eso de las 2 y tanto, me fui con mi Tayra hermosa a mi casa. Ella se metió a la cama, yo hice la maleta, y me acosté con ella a las 3 de la mañana. A las 5:15, ya estábamos en pie, y a las 5:35, camino al aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo con la Mariela y Álvaro. A las 6:15 el avión despegó en dirección a la "capitars". A las 10 y media, ya estaba en Santiago, con un temporal de la pucha madre y Jimena Prieto esperándome.
Nos servimos algo en el Gatsby, en dólares, of course, le entregué su bolso, y comencé a hacer la fila a Policía Internacional. Luego me revisaron, y abordé el vuelo Copa Airlines. 13:15 yo ya estaba volando, para 6 horas después llegar a ciudad de Panamá.

Ahí estaba Rosa María, esperando desde hace una hora (como es costumbre en ella, siempre anticipada). Salimos y ya sentí el calor húmedo de Centro América. Un Hyundai Tucson, última adquisición de la exitosa abogada, nos llevó al restorán de un cretense donde Alexis, novio (pololo) de Rosa María, y sus amigos, veían la semifinal de la copa de la naciones, un campeonato de fútbol donde juegan países centroamericanos, y en el que Panamá nunca había llegado tan lejos.
Terminaron ganando, y yo un poco ebria. 6 tragos suaves de Seco Herrerano (licor típico de la provincia donde nació Rosa María) me subieron a la pelota... 

Noche. Calor. Departamento de Rosa María, muy parecido al que tenía en Santiago cuando estudiaba en la universidad. Dormí con el ventilador encendido. Uf...
