martes, febrero 27, 2007

24 de febrero

Levantada a las 12 y media del día. Desayuno y disquerías. Luego, almuerzo en el Sushi Express (esto se ha vuelto fanatismo), y después, casco viejo de Panamá, es decir, el segundo sitio donde estuvo la ciudad, después de que en el siglo 16 el pirata Morgan quemara el primer asentamiento. Ese lugar es el más bello de Panamá city. Allí me encontré con indias de la raza cuna, a quienes les compré algunas artesanías. También conocí el palacio presidencial de Las Garzas, denominado así porque en su interior habitan estas aves.
Hablamos de una zona declarada Patrimonio de la Humanidad, y que ahora restauran junto con invertir en negocios turísticos. Pasando por fuera de un restaurante, conocí esta flor, llamada anturio. En la noche, volvimos al Coast Way para cenar con Alexis, y el hermano de Rosa María, José Javier, y su esposa Cristian. La tenida debía ser elegante. El lugar escogido fue la terraza del café Barko. Mi orden fue, primero, anillos de calamares a la plancha con salsa tártara. De fondo, langostino panameño abrazado en filete de corvina estilo tempura en salsa de tamarindo (delicioso) y medallones de filete marinado con arroz con coco y guandú. Muy rico, y todo por 20 dólares. El bebestible, aparte de agua con hielo, un Casillero del Diablo cabernet.
A hacer la maleta y a la cama.