Me levanté a las 8 y media y acompañé a Rosa María a dejar su Hyundai Tucson para la revisión de los 1.000 kilómetros a los 1.350, y Alexis nos prestó “su carro”. Luego, fuimos a conocer a la abuelita materna de Rosita, que es una mujer muy delicada y plena de vida. El destino siguiente estaba en las esclusas de Miraflores del Canal de Panamá, un sitio interesantísimo desde muchos puntos de vista. De partida, aprecié la vía acuática desde el mirador del cuarto piso.
Luego, acudí a la sala de proyecciones en español, donde mostraron un documental de 12 minutos acerca del canal. Allí me enteré de que el conducto que nos quitó el florecimiento portuario a los magallánicos décadas después de su inauguración en 1914, funciona a través de tres tinas que se van vaciando, paulatinamente, para llenar el canal en la parte de la esclusa, donde se posa el barco que viene desde el Atlántico y que viajaba en un nivel más bajo. Una vez que alcanzan la altura requerida, abren las compuertas para que la embarcación pueda seguir su curso hacia el Pacífico. Hablamos de 80 kilómetros que se cruzan pagando un peaje muy inferior a lo que debería gastar una empresa para hacer el viaje a través del Estrecho de Magallanes.
Hace algún tiempo, Panamá aprobó la ley que autoriza la continuación de esta obra. Ahora van a abrir una vía paralela, por la cual podrán pasar barcos el doble de grandes. ¿Saben cómo están diseñando ya embarcaciones de ese tamaño y sacando los cálculos respectivos? O ¿cuántas nuevas retroexcavadoras deberá construir Caterpillar? Panamá será dueña de un boom económico, sumado a la inmigración de muchos extranjeros para quedarse como residentes, que durará aproximadamente 15 años. Vale la pena invertir en acciones.
En el museo, pude ver algunos insectos maravillosos propios del caribe. Estas mariposas son una muestra.

En el museo, pude ver algunos insectos maravillosos propios del caribe. Estas mariposas son una muestra.
Luego, fuimos al Coast Way, un relleno que hicieron los gringos para unir la ciudad con unas islas cercanas, y que se transformó en una avenida con palmeras, bancos y faroles. La vista de Panamá era la siguiente.
Después de conocer el piso de una tía de Rosa María, desde donde se aprecia toda la ciudad, fuimos al Friday’s. Mi intención de comer las exquisitas Baby Back Ribbs no pudo concretarse. En su defecto, Buffalo Wings, patitas y alitas de pollo picantes, y una cerveza Soberana que pedí “bien helada” y me llevaron con hielo, jugo de limón y sal en todo el borde del vaso. El garzón había entendido “michelada”, que es como la toman en México, y agradecí la equivocación. Deliciosa.
Luego, el bailongo en la discotheque People.
Después de conocer el piso de una tía de Rosa María, desde donde se aprecia toda la ciudad, fuimos al Friday’s. Mi intención de comer las exquisitas Baby Back Ribbs no pudo concretarse. En su defecto, Buffalo Wings, patitas y alitas de pollo picantes, y una cerveza Soberana que pedí “bien helada” y me llevaron con hielo, jugo de limón y sal en todo el borde del vaso. El garzón había entendido “michelada”, que es como la toman en México, y agradecí la equivocación. Deliciosa.
Luego, el bailongo en la discotheque People.